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Una de las preguntas más frecuentes al migrar es si ese nuevo lugar será para siempre; sin embargo, es algo que rara vez puede saberse con precisión. En el proceso de migración surgen cambios atravesados por expectativas y circunstancias que van modificando la idea de permanecer en ese nuevo sitio o regresar al país de origen.
Desde que se migra, las conversaciones sobre el tema se centran en las razones que lo impulsaron, la adaptación, la integración en el nuevo destino, los planes y los procesos burocráticos que implican mudarse de país. Se habla menos de quienes deciden regresar, sin embargo, el retorno forma parte de la experiencia migratoria de millones de personas alrededor del mundo y responde a factores que van mucho más allá de una decisión individual o de una única causa.
Migrar implica atravesar incertidumbre, nuevas dinámicas laborales, culturales, económicas y sociales que, en muchas ocasiones, no se tenían contempladas. En el camino, las expectativas iniciales pueden confirmarse, transformarse o replantearse. Por lo tanto, regresar al país de origen no siempre representa el final de un proyecto migratorio, sino una de las posibles etapas dentro de esta trayectoria marcada por la movilidad.
El retorno migratorio como parte del proceso migratorio
Aunque no existe una única razón que explique el retorno migratorio, estudios muestran que regresar al país de origen es más común de lo que se suele pensar. De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones 2022, alrededor de un 40 % de los migrantes en el mundo terminan regresando a su país de origen.
De la misma forma, diversas investigaciones observan que una parte importante de aquellos que regresan a su país de origen, cuentan con niveles educativos elevados o con alta formación, lo cual origina que el retorno migratorio sea estudiado como un mecanismo de circulación de conocimiento y capital humano (Chen et al., 2021). El hecho es interesante debido a que cuestiona la idea de que regresar se asocia únicamente a dificultades económicas. El retorno forma parte de una decisión planificada donde influyen oportunidades profesionales, proyectos personas o, incluso, mejores perspectivas laborales en el país de origen.
Factores económicos y laborales en la decisión de retorno
En relación, entre los factores que determinan la decisión de retorno, están aquellos relacionados con el empleo y las condiciones económicas. Ejemplos como las oportunidades de crecimiento profesional, estabilidad laboral, coste de vida y la posibilidad de emprender, suelen ser determinantes en la forma en que las personas evalúan su experiencia migratoria.
Dicha evaluación no es inmediata, sino progresiva, pues los migrantes comienzan a comparar las expectativas que tenían antes de migrar con las oportunidades reales en el país de destino. Cuando las diferencias son significativas, las posibilidades de quedarse o regresar comienzan a considerarse con mayor frecuencia, en especial si en el país de origen las condiciones para tener un mejor desarrollo profesional, son superiores a las del país donde está actualmente.
Bajo este panorama, algunos estudios sobre retorno migratorio, como los recopilados por la OIM y el Banco Mundial, plantean la idea de un retorno con estrategia, donde el regreso al país de origen no se interpreta como un cierre definitivo con el país donde se reside, sino como una continuación del trayecto profesional. En ese punto, los migrantes ya disponen de nuevas ideas, competencias y aprendizajes adquiridos en el país al que migraron y, en ocasiones, una red de contactos más amplia.
Estos factores tienen un impacto en el desarrollo económico y social del país de origen y, por lo tanto, contribuyen a la innovación y mejora de prácticas profesionales. Asimismo, se observa que, en algunos casos, si estos nuevos conocimientos se dirigen en áreas especializadas como la medicina, gestión pública o el ámbito jurídico, se puede llegar a tener un efecto multiplicador en la calidad de servicios.
Políticas de retorno, marcos institucionales y barreras administrativas
Existen países con programas y políticas que impulsan el retorno de personas migrantes a través de mecanismos orientados a facilitar una reinserción laboral. En estos casos, el retorno no solo depende de la decisión individual, sino también de las condiciones disponibles para regresar al país de origen y del apoyo institucional que acompaña este proceso de reintegración, donde los estados buscan facilitar el regreso de talento y capital humano.
Además de los programas enfocados en facilitar el retorno, en la experiencia migratoria también atraviesan factores administrativos y legales que ayudan a determinar la permanencia en el país de destino. Con ello, se observa que la migración no sólo se desarrolla en el plano económico o laboral, sino que también dentro de sistemas que regulan la residencia.
Situaciones como la dificultad para regularizar la residencia, renovar permisos o acceder a determinadas oportunidades, pueden afectar la estabilidad de las personas migrantes. En muchos casos, esta incertidumbre administrativa dificulta la posibilidad de permanencia a largo plazo, a lo cual se le añade lo prolongados que pueden llegar a ser los procesos burocráticos. Con el panorama, algunos retornos voluntarios o salidas informales ocurren fuera de los registros oficiales y, por lo tanto, no siempre son documentadas (Organización Internacional para las Migraciones, 2022).
Dimensiones sociales, emocionales y culturales del retorno
Además de los factores laborales, económicos y administrativos, en el retorno migratorio también influyen elementos sociales y emocionales. Migrar implica adaptarse a una nueva cultura, formas de relación y dinámicas sociales, las cuales no siempre tienen que ver con las expectativas iniciales. Por ello, puede surgir la sensación de aislamiento o la falta de pertenencia, lo que genera una distancia progresiva entre el entorno en el que vive la persona migrante y las expectativas que tenía al iniciar su proyecto migratorio.
En relación, la OCDE (2024) indica que las decisiones de retorno están influidas por factores sociales, comunitarios y de integración, asimismo, distintos estudios muestran que la dificultad para integrarse socialmente puede favorecer la intención de regresar. Además, se indica que el retorno migratorio está impulsado por dificultades de integración social.
Situaciones como la discriminación y los obstáculos de integración social son un factor relevante en muchos procesos migratorios, pues pueden llegar a dificultar la construcción de vínculos estables y limitar las posibilidades de integración social, en especial en aquellos migrantes que no cuentan con una red de apoyo prevía en el país de destino (Organisation for Economic Cooperation and Development, 2024), tales como familiares o amigos que haya tenido con anterioridad a su migración.
El papel de los vínculos familiares en las decisiones de retorno
La familia y redes de apoyo ocupan un papel fundamental en la experiencia migratoria, en especial al considerar que la distancia con el país de origen no solo es un cambio geográfico, sino también una transformación en la forma de sostener los vínculos afectivos a lo largo del tiempo. En el proceso de adaptación, suele influir significativamente la presencia o ausencia de redes cercanas en el país de destino.
Migrar implica el cuidado y atención constante a estos vínculos, hecho que puede resultar complejo cuando el apoyo emocional depende de relaciones mantenidas a larga distancia. Por lo tanto, los lazos familiares pueden ser un factor decisivo en la posibilidad de retorno. En consecuencia, diversos estudios sobre migración indican que, cuando las personas migrantes perciben dificultades para construir o mantener un círculo de apoyo estable, la idea de regresar al país de origen puede cobrar mayor importancia con el paso del tiempo.
El retorno como proceso progresivo
Las decisiones de retorno no suelen ser inmediatas, sino que se construyen de forma progresiva a lo largo del tiempo. Es decir, no se trata de una decisión puntual y repentina, sino de un proceso donde intervienen distintas experiencias acumuladas durante el proceso migratorio, las cuales ocurren cuando la experiencia en el país de destino dista de las expectativas o cuando los diferentes factores comienzan a acumularse.

Con lo anterior, regresar al país de origen no responde a una única causa, sino a la interacción de múltiples factores que se van dando con el tiempo. Por lo tanto, ver el retorno como un caso aislado o de fracaso, regresar al país de origen puede entenderse como una parte del propio proceso migratorio.
Regresar no es una decisión individual
Como se observa, el retorno al país de origen puede responder a diferentes contextos. Aunque este artículo se centra en los retornos voluntarios asistidos como no asistidos, es importante considerar que también existen aquellos retornos vinculados a factores externos. Ejemplo de ellos son los retornos asociados a conflictos armados, crisis políticas o procesos administrativos de expulsión, donde el retorno no depende de una decisión individual, pues con ellos se condiciona la movilidad y la posibilidad de permanencia en el país.
Cuando el retorno también forma parte de la experiencia migratoria
Regresar al país de origen tras un proceso migratorio también está directamente relacionado con factores emocionales y sociales, donde, más que entender el retorno como un fracaso, es importante reconocer que regresar forma parte de la experiencia migratoria contemporánea, en la que emigrar no siempre implica quedarse de forma permanente.
En este sentido, la migración no responde a una trayectoria lineal. El retorno puede entenderse como una de las múltiples maneras en que las personas reorganizan su vida entre países, etapas y experiencias, a medida que sus circunstancias y necesidades cambian a lo largo del tiempo.
En un contexto de mayor movilidad global, no siempre es necesario permanecer en un lugar en el que no se logra construir bienestar o estabilidad. Los vínculos con el país al que se migró pueden mantenerse de distintas formas, lo cual hace que el retorno no implique necesariamente una ruptura definitiva, sino una reconfiguración del propio proyecto migratorio.
Referencias:
• International Organization for Migration. (2022). World Migration Report. https://www.iom.int/world-migration-report
• Organisation for Economic Co-operation and Development. (2024). International Migration Outlook. https://www.oecd.org/migration/international-migration-outlook/
• Chen, C., Bernard, A., Rylee, R., & Abel, G. (2021). Brain circulation: The educational profile of return migrants. Population Research and Policy Review, 41(1), 387–399. https://doi.org/10.1007/s11113-021-09655-6
• International Labour Organization. (2024). World Employment and Social Outlook. https://www.ilo.org/global/research/global-reports/weso/lang–en/index.htm
• Migration Policy Institute. (s. f.). Migration policy research and analysis. https://www.migrationpolicy.org/


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